Friday, October 23, 2009

DISFRAZARSE



Con una piedra debería darme en los dientes por el psiquiatra que me gasto. Pero hay respuestas que ni él -que se dice el centro del universo- tiene. Voy en camino a preguntarle ¿de dónde vendrá mi apatía hacia los disfraces? ¿tendré que culpar a alguien?.

Si mal no recuerdo, mi último disfraz fue de gitano. Estaba claramente sugestionado por mi adoración a la novela Kassandra. Pocos fueron, según recuerdo, y perdona madre si me equivoco. Superman, Gitano, Payaso, Hombre araña (creo) y uno particularmente me hace sentir mal, Batman.

Estaba en pre escolar, tercer nivel, llevaba mallas negras, guantes negros, cinturón brillante negro, antifaz negro y el cabello verde. Aparentemente la gelatina que me fue aplicada tuvo una reacción al sol y me puso el cabello verde. Un compañero que no es de mi santa devoción hasta el sol de hoy, me decía en ese entonces por todos los pasillos "Batman verde, batman verde, batman verde".



No creo que allí radique mi animadversión a disfrazarme. La verdad -y soy toda honestidad- no hay un personaje que me apasione tanto como para hacerme a su imagen. En algún momento, cuando estaba muy gordo, pero ya crecido, se me ocurrió vestirme de Diego Rivera, pero nunca conseguí una Frida, y aquel sapo dejó de parecerme encantador después de mi viaje a México.

Recuerdo haber asistido a una boda medieval en las afueras de Barcelona, allí vestí de medieval. Pero no cuenta mucho, porque casi no percibía mis vestiduras, estaba más pendiente de ver la nieve por primera vez en aquel enero de 2002.

Quizás tenga que hacerme más mayor para acceder a disfrazarme. Es un ejercicio de inhibición que sobrio cuesta y que la merma de preocupación por el que dirán que dan los años espero contribuya, porque ¿saben? Sí me gustaría disfrazarme.

1 comment:

Rey said...

Odio disfrazarme tambien...

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