Wednesday, October 07, 2009

LA TESTIGO



En tiempos de partida, en momentos en que cantoras se van, se me antoja hablar de las que se quedan. En las horas en que extrañamos a otras, es bueno recordar las que están y estarán un buen rato más. Me apetece una con denominación de origen venezolana, tal cual los vinos, porque con el paso de las estaciones su garganta, su instrumento y su sensibilidad conocen nuevos derroteros.




Conocí a Neiffe Peña hace diez años, una década con sus puntos y coma, y llena de unos extendidos puntos suspensivos con sello postal mexicano. Neiffe (Maracay, 1963) se fue al D.F. hace un rato medio largo, pero con las raíces de su terruño a control remoto. Lúdica, experimental, sabia, niña, pero siempre aferrada a un cuatro que le sirve y la consiente a discreción.

Mi Ciudad fue el disco que grabó hace unos pocos años junto al maestro Aquiles Báez. De Neiffe me gusta su capacidad de llegar a la tonada tradicional sin mayores vericuetos, con la humildad maracayera, sus versos sencillos y enamorados.


"Soy un fantasma de mis palabras, 
soy un soneto abrupto, 
soy un asterisco azul que tiembla 
sobre lo blanco del espacio infinito. 
No tengo mediciones, 
inexorablemente mi vida evaporada 
y tenue transcurre. 
Animal de asfalto cósmico, 
trocado en epidermis porosa, 
una nota vibrante que viaja inacabada". 
NEIFFE PEÑA

1 comment:

Neiffe said...

Yo soy una anti Diva que pernocta con principes...te saludo mi querido Principe...aquella copa de tequila bajo la sombra de tus ojos fue inolvidable. Te beso

Related Posts with Thumbnails