Friday, November 13, 2009

RETRATO DEL ESCRITOR POTABLE


Foto Cortesía de Venevisión


Escribiré con certeza,

Abajo, extractos de una entrevista que le hice a Leonardo Padrón publicada hace tres años en Aserca Report. La hicimos a distancia, porque siendo su productor en Los Imposibles y conociendo sus súper poderes, preferí el correo que el cara a cara. A la larga fue mejor para nosotros, me permitió hacerle preguntas que no le habría hecho en persona, nada trascendente, boberías que da pena decir viendo a los ojos.

Anoche Leo cumplió cincuenta años. Los hombres de esa generación todavía no saben que atestiguar sobre el medio cupón. No dicen que comienzan a vivir una nueva etapa o se sienten más viejos, simplemente respiran hondo, titubean, se ríen mucho y al cabo de unos tragos son los mismos de hace diez años. Agradezco con toneladas de cariño la convocatoria de Anastacia Mazzone para hacerme cómplice del video que verán al final de este post.

Leonardo Padrón
Retrato del escritor potable
Por Jonathan Reverón 

Para lograr diálogos auténticos y con testimonios cercanos a la verdad, hay que conocer lo mejor posible a la presa. Ciertamente muchos ingredientes son necesarios. Abrir una suerte de expediente sobre el entrevistado, escuchar las opiniones de sus afectos y de quienes vociferan los defectos, esto aunado al don genético de la manipulación, permitirá desnudar mejor las ideas que se quiere cazar. Leonardo Padrón —acuñando una de sus muletillas predilectas— “en rigor” es un escritor que con las herramientas antes descritas, es saludado por extraños ya no sólo por sus telenovelas líderes de audiencia, sino por la sintonía obtenida en Los Imposibles, espacio radial transmitido en dos temporadas por Onda La Superestación.


Una ciudad, su admirador y un oficio
Caracas está totalmente pasada por agua. Desde su apartamento apenas se puede observar uno de los infinitos ángulos que a diario regala El Ávila, pero esto no resta valor al hogar que alberga a Leonardo Padrón. Paradójicamente la computadora que emite los capítulos de Ciudad Bendita y el escritorio desde donde escribe su autor tienen un obstáculo: las palmeras del vecino de abajo. Éstas no permiten que desde allí pueda admirar en pleno el escenario donde se desarrolla su historia. Padrón fiel alumno del género más vigoroso de nuestra televisión tiene 15 años dedicándose a entretener millones de hogares venezolanos. 
Pero regresando a la mencionada ciudad, esa a la que tanto ha dedicado poemas y telenovelas, en el hipotético caso de que se le presentara de carne y hueso, la vislumbra obviamente mujer, “si se me presenta altiva y hermosa, como la supongo, le colocaría ante sus ojos, con la mayor ternura posible, todo el equipaje de palabras que le he dispensado (…) le explicaría que esas han sido las distintas formas en que le he hecho el amor. Le tocaría a ella, entonces, responderme abriendo los botones de su camisa de humo o humedeciendo las autopistas de sus labios. Eso, sí acaso le ha gustado mi devoción”.

Las estanterías de su biblioteca no escapan de lo esperado. En efecto, están repletas de literatura, poesía, música, prensa reciente, todo lo que podemos suponer de alguien que vive de fabricar historias. Aunque una de sus facetas llega a las masas, no es precisamente el grueso de los televidentes quienes lean su obra escrita, “los pedantes de la literatura suelen decir que eso es inevitable: el libro es un asunto de élites. Pero a mi me cansa esa actitud de iluminados y elegidos. Por eso me gusta leer poemas en tascas, bares, colegios de monjas, pasillos universitarios, auditorios bancarios y en pueblos del interior del país. De pronto descubres un auditorio inédito, lectores totalmente insospechados, gente que tenía una impresión trasnochada y decimonónica de lo que es un poema. En cada telenovela mía hay algún personaje devoto de la lectura, alguno que deja caer, como quien no quiere la cosa, un poema de Cadenas o de Vallejo. Con que a un solo televidente se le active la curiosidad por leer a ese poeta, me basta”.
(...) 

Desde casa de Bob Abreu. Foto Andreína Mujica

SUPONIENDO.
Papá, tengo que decirte algo: soy homosexual. Leonardo responde:
“Sólo una curiosidad, ¿por qué no te atrae el misterio del sexo opuesto? 

Papá, estoy embarazada de mi novio. Leonardo responde:
“Bueno, ya era hora. Tienes 33 años!” (risas) 

Papá, quiero ser escritora/escritor como tú. Leonardo responde:
“Bienvenido a mi biblioteca”. 

Papá, quiero ser actriz/actor. Leonardo responde:
“Entonces inúndate de teatro, reverencia al cine y nunca abomines de la televisión. Y llena esa palabra de rigor, pasión y disciplina”.  
 

Culebrones para vivir

En un rincón de este apartamento hay una suerte de santuario. Sobre esas paredes guindan los afiches de las telenovelas escritas, los reconocimientos municipales e institucionales, en fin, las medallas producto de los exámenes superados. Buenos elencos, producciones grandiosas y el apoyo del público son el soporte que sostienen sus creaciones, en su mayoría consumidas netamente en su tierra. Suena difícil de creer pero no le quita el sueño convertirse en la pluma trasnacional, figura tan en boga en tiempos de globalización “hay novelas exitosas en el mundo que son francamente lamentables. En todo caso, si en Venezuela ha triunfado la historia del feo y la coja, ¿por qué no afuera?. "

Otra vez La Telenovela, un género vilipendiado. Los puristas de las letras lo ven como el familiar que frecuentamos poco porque genera vergüenza. Y en lo que muchas de nuestras madres concuerdan una oferta televisiva que ya no se hace como antes… como cuando el maestro Carbujas solía escribirlas  “Son tiempos de un mercado desaforado y esquizoide. Amén de que todos parten de la típica premisa de que todo tiempo pasado fue mejor, lo cual muchas veces es una trampa de la nostalgia. Pero si es por eso, más exitosa fue Delia Fiallo, que desarrolló casi toda su carrera aquí, que el propio Cabrujas. Claro, fueron los dos extremos de la cuerda”. 

Amores de Fin de Siglo, RCTV 1995.

¿Qué hablas con tus colegas, qué se dice en esa logia?
Muchas veces de los proyectos en los que anda cada quien, de la salud del género, del estado de la industria, hay algo de cotilleo, pero te confieso que con alguien que cultivo una amistad tan cotidiana como Cesar Miguel Rondón preferimos invertir el tiempo hablando de película, libros y afectos comunes. 

Una novela venezolana, una brasilera y una colombiana
Natalia de 8 a 9, Vale Todo y La Otra Mitad del Sol. 

5 Clásicas de Proust
¿Cuáles son sus nombres favoritos?.  Santiago y Constanza. 
¿Qué talento desearía tener?.  El de los músicos. 
¿Qué le desagrada más?.  La tribu cada vez más numerosa de los fundamentalistas. 
Si pudiera, ¿qué cambiaría de su familia?. Su dirección, para tenerlos más cerca. 
¿Dónde desearía vivir?.  En Nueva York pienso dos veces al mes. En Barcelona podría ser un peatón feliz. En París me espera una parte de mi vida. 



DATO FISGÓN ¿Desde cuando usas la chiva? A principios de los ochenta tuve un accidente automovilístico y el médico cantaba boleros mientras me cosía en el Hospital de Coche. Los días siguientes era penoso verme al espejo, así de ruinoso era el curetaje. Dejé de afeitarme. Y la chiva y yo comenzamos a caernos bien. Después no ha habido divorcio posible. 



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