Wednesday, December 16, 2009

MATEN A LA YEGUA


The Sad Clown (¿anónimo? y popular en la web)


Estaba envuelto en un duvet de algodón difrutando de muchas cosas al mismo tiempo. La noche, por ejemplo, preparaba un día estupendo (el de ayer martes) de ahí que el clima ya era perfecto, fresco y "en su punto". La oferta televisiva entretenía, no había mayor emergencia que atender al día siguiente por aquello de la inminencia de las vacaciones y la navidad, es decir, la rica sensación del ocio en puertas. Estaba satisfecho por la lectura de rigor y sólo quedaba esa millonésima parte de un segundo donde caes derrotado por el sueño. Pero no, cambié de canal y caí más bien en el noticiero argentino.

"Maten a la yegua", "boludos, maten al pescado" y "mátenla". El frío violó el escudo de mis sábanas, cualquier madera sentida, hasta el choque más tonto de objeto alguno guindado en mi casa lo percibía a la perfección. La noticia sobre las amenazas en el vuelo en helicóptero de la presidenta argentina me destrozó la noche. No tengo afinidad alguna con ése gobierno, de eso no se trata este escrito, hablo de la facilidad con la que me  trasladé al vuelo hacia la Casa Rosada, esos siete minutos que le toma a la mandataria viajar de su residencia a la oficina, los viví en esa y en las subsiguientes notas que repetían los noticieros posteriores.

Todavía evoco la voz pasada por radio y me altero. Lo confieso me mudé al miedo, y un poco también a la vulnerabilidad de aquel ser. Pensé después en el pavor que la simple aparición de un ratón le provoca a mi madre, o la angustia que una culebra  nada más fotografiada le genera a mi tía, o que a mi mismo cuando niño el retrato de unos payasos tristes y con barba. Me entregué al pánico, solo, sumándole terror hasta a la parpadeante estrella que veía por la ventana de mi cuarto.

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