Saturday, January 01, 2011

GIMNASIO PARA LA MEMORIA

Balada triste de trompeta (2010)
Hace unos tres años que abandoné el gimnasio. Fueron tres meses intensos con entrenador, justo al mediodía, una hora completa y antes de almorzar. Hasta que un día se cumplió la profecía de "falta un día, y no irás más nunca". Y como todas las actividades que realizamos para cultivar nuestra salud, retomarlo es volver a construir un castillo de naipes.

Durante los últimos libros, hace unas cuantas charlas y autores, sumado a las inquietudes propias del tema país, he tomado la decisión de inscribirme en otro gimnasio, uno más ecológico y con máquinas menos complicadas, donde se hacen ejercicios para sacarle músculo a la memoria.

La fiebre por este asunto me viene por la reciente lectura de El olvido que seremos, del escritor colombiano Héctor Abad. La reconstrucción particular de su vida y la manera en que la condimenta, es aliciente para quienes creemos que recordar y mantener viva nuestra historia inmediata, en concreto, no olvidar, es un arma poderosa para proteger lo que somos y queremos seguir siendo.

Entonces me he propuesto ser más riguroso con el uso de mi agenda del año que hoy comienza, así sean garabatos, convirtiendo esa tarea que llamamos de manera cursi "diario", en algo posible. Anoche mientras tomaba unos tragos seguía indagando dentro de esos músculos con una rutina fortificante: haciéndome preguntas. ¿Por qué había conectado tanto con la película Balada Triste de Trompeta? -cuyo guión también retrata hechos prohibidos para el olvido- entonces vino a mi la marcada presencia del cuadro de un par de payasos tristes en el cuarto de mi más temprana niñez. De ahí que el payaso triste del film me fuese tan cercano. Entonces sentí esa pequeña satisfacción que dignifica la inteligencia humana, recordar.

Feliz año.

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