Friday, May 27, 2011

CANTEMOS CON: OMARA Y CHUCHO



ME ACOSTUMBRE A VIVIR SIN TI

Qué quieres que te diga
que me siente muy bien
es muy fácil decirlo 
que me siento muy bien
porque ha pasado el tiempo 
y ya cerró la herida que tu ausencia dejó.

Qué quieres que te diga
que esperaba por ti
como siempre te ibas
sin prever el regreso
te esperé tanto tiempo y al ver que no venías
me acostumbré, cariño, a quedarme sin ti.

Thursday, May 19, 2011

GESTOS DE NUESTRA RAZA


Esta es mi primera visita a los Estados Unidos, siempre había sido postergada por mi tedio hacia papeleos. La sola idea de tener que aplicar para una cita en la embajada encendía mi fobia a los trámites. Una vez superado lo anterior, estoy en Miami. Finalmente llego a la ciudad con la que mis compañeros de toda la escolaridad me hicieron coco.

Brevemente diré que ya he vivido en este primer encuentro todo aquello que sorprende. Y a mi edad se suma el asombro que causa el déjà vu por cada paso dado en este territorio. Lo sientes explorado de alguna forma -obvio- por aquello de que hemos vivido expuestos a su cultura desde el primer día de nacimiento.

Discutía con un amigo en Los Angeles, a raíz de un malentendido de palabras borrachas con mujeres de raza negra, el relativo (o no) progreso de este pueblo. El incidente terminó en chiste, pero rozó la delgada línea entre el desencuentro y entendimiento absoluto. Mi amigo sostenía que las comunidades minoritarias deben superar sus traumas y echar adelante despojándose de los complejos heredados. Yo le recordaba que la abuela de aquella chica, de no más de 30 años, no pudo sentarse en la parte delantera del autobús por mucho tiempo. Lo dije como un ejemplo práctico de sensibilización, frente a otros de mayor calibre.

No tuve suerte en permear mi argumento, y tampoco quise discutir más. Aferré mi vista a las palmeras-alfileres de Hollywood, pensando en Sunset Boulevard y Chet Baker. Mi amigo seguía defendiendo su punto. Al llegar a Miami, atendido por la bondad de esos amigos que conoces poco, decido explorar la ciudad sin carro. Camino, me monto en el primer bus que encuentro y señala que va a una playa. Sudado, cansado de caminar bajo el sol de la costa atlántica me siento en el primer puesto, evalúo la vista que tengo desde el asiento elegido, concluyo que no es la mejor y me cambio. Al voltear leo el siguiente cartel encima del espaldar que recién abandonaba:


Más tarde y de regreso, tomo el mismo autobús. Al cerrar sus puertas y al pagar, me consigo que la máquina sólo permite billetes de $1, el chófer me recomienda que busque sencillo entre los demás ocupantes. Luego de 5 personas, una señora latina me ofrece $2 de su monedero, yo le extiendo mis $5 y ella se ofende, me dice que este va por su cuenta, y yo sólo alcanzo a recordar la mejor frase de agradecimiento que he escuchado en mi vida, una con la que mi padre sabe derretir a la gente: Agradecido por el gesto.

Wednesday, May 11, 2011

TE TRAJE UN DETALLITO

 
La cultura del "detallito" viene de la decencia, y yo afortunadamente la heredé. Rara vez llego a una casa ajena con la manos vacías, a menos que apele al exceso de confianza (esto último por si acaso alguien a quien haya visitado y de fe de lo contrario lea esto).

Ahora mismo me encuentro visitando Los Angeles, y ayer conseguí una de esas tiendas que saben vender asombro y creatividad, con objetos que perfectamente pueden estar asociados a la cultura indie. De este viaje pretendo acumular muchas tarjetas de felicitación, siempre y cuando rompan con la onda Hallmark y se parezcan a las de Mik&Wright.









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