Friday, August 03, 2012

LAS CABRAS INSOMNES


Cumplo cinco meses haciendo yoga. Lo escribo fumando el segundo cigarro del día y bebiendo el primer refresco de la semana. Con esto quiero decir que el atávico ejercicio ha procurado mi descenso en la práctica de ciertos vicios, una disciplina que indisciplina malos hábitos.

El profesor de la clase a la que asisto ha resultado ser el correcto para mis cánones, es decir, se trata de un hombre espiritual, más no un predicador de la India. Sus palabras previas a la clase son puntuales. Siempre intenta dejar una lección sin ponernos de rodillas ante budas. Claro que recitamos mantras en sánscrito, pero al mismo tiempo puede ocurrir que meditemos con Radiohead.

El martes pasado, antes de iniciar los saludos al sol, nos hablaba sobre el origen de algunos movimientos y como vamos conociendo la naturaleza que nos rodea a través de los sucesos menos previstos. Así pues contó el hallazgo del hombre frente al café:
Un pastor de Abisinia (actual Etiopía), llamado Kaldi, observó el efecto tonificante de unos pequeños frutos rojos de arbusto en las cabras que lo habían consumido en los montes, efecto comprobado por él mismo al renovarse sus energíasKaldi llevó unas muestras de hojas y de frutos a un monasterio, donde los monjes por curiosidad las pusieron a cocinar. Al probar la bebida la encontraron de tan mal sabor, que arrojaron a la hoguera lo que quedaba en el recipiente. Los granos a medida que se quemaban, despedían un agradable aroma. Fue así como a uno de los monjes se le ocurrió la idea de preparar la bebida a base de granos tostados.
Weinberg, Bennett Alan; Bonnie K. Bealer 

The world of caffeine: the science and culture of the world's most popular drug.

Consultado el 13 de agosto de 2010 por Wikipedia. 

Durante toda la clase asocié a las cabras con el consejo universal sobre el insomnio: contar ovejas, que al final del día es el mismo parentesco. Creció en mi la inquietud que ahora mismo (madrugada) me mantiene despierto: ¿De dónde proviene el remedio de imaginar ovejas saltando una cerca para conciliar el sueño? Entonces imaginé al pobre Kaldi en una fría noche africana, luchando contra el sueño, contando cuantas cabras excitadas saltaban la empalizada de nuestros tormentos.

Apago el cigarro y muerdo el hielo con los restos de la cafeína de esta Coca-Cola Light sin gas.

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